Ir al contenido principal

Mundo Niños

El mantra de los límites

El mantra de los límites

Te pongo límites porque te amo.
Primero y evidentemente, me interesa tu seguridad física.
Segundo, más temprano que tarde, llegarás a un mundo en donde no obtendrás todo lo que quieres, cuando y como lo quieres.
Prefiero ser yo quien te enseñe a manejar la frustración.

Te pongo límites porque me amo.
Quiero poder dar vuelta la mirada sin morir de preocupación.
La familia es la piedra sobre la que construyes tu casa.
Si la piedra se quiebra, la casa se cae.
Quiero que sientas y sepas que puedes pisar firme…
Grita, patalea, desbórdate… mamá sigue aquí y te ama igual.

El que mucho aprieta, poco abarca.
Pocas reglas bien puestas, todo lo demás es negociable.
Si es una regla, trataré con todas mis fuerzas de ser consistente, así siempre sabrás a qué atenerte.
Si es negociable, aprendamos juntos a ganar un poco y perder un poco, te servirá mucho después en la vida.

Debo hacerte muchas preguntas.
Es mejor que el límite venga de tu propio razonamiento, que practiques desde ahora a distinguir lo que te conviene de lo que no.
“NO” no es un comportamiento, debo darte una alternativa.
En lugar de “no corras” es preferible decir “dame la mano para caminar juntas”.
Es muy bueno que quieras probar tu “poder”.
Algunas veces puedes ganar, refuerza tu autoestima.

Grita “PAZ”.
Cuando pierdas el control, y sobre todo cuando siento que pierdo el control, gritemos PAZ, respiremos y contemos hasta diez.
Cuando estemos más tranquilos, siempre podremos conversar.
Somos un equipo y seguro que podemos encontrar la forma de entendernos.

Debo mantener tu tanque lleno.
Así como los autos funcionan con combustible, los hijos funcionan con amor. Debo mantener tu tanque lleno para que en el momento de una crisis tengamos algo sobre lo que funcionar. Esa es una regla para la mamá: nunca, nunca dejar que tu tanque se vacíe.

Autor: Carmen Fernandez Rivas