¿Alguna vez te ha pasado?, perder el control de tus emociones tratando de controlar las emociones de tu hijo y aunque seguramente no deseas lastimarle, olvidas en pocos segundos que eres el adulto a cargo y terminas uniéndote a su pataleta en lugar de compartirle tu calma.
¿Por qué no debemos gritar a los niños?
Los niños almacenan información todo el tiempo, excepto cuando les gritan, ya que su cerebro activa un sistema de defensa frente al miedo y la ansiedad que los gritos le producen. Estas emociones bloquean cualquier proceso de aprendizaje ya que cree que cualquier información que venga luego del grito, le dañará.

1. Acércate. Gritamos cuando estamos muy lejos de alguien y así logramos que nos escuchen. En ocasiones debes llamar a tu hijo más de una vez para que se acerque a la mesa a cenar o venga a recoger sus juguetes. Te sugerimos acercarte siempre, ir hasta donde él está y decirle en un tono de voz firme lo que debe hacer, haciendo que te acompañe. De esta manera tu hijo no esperará siempre a que le grites para obedecer.
2. Comparte calma. Los niños pequeños suelen manifestar emociones extremas. Apenas están aprendiendo a lidiar con la frustración y la paciencia. Además aún no tienen la capacidad de expresar claramente sus estados de ánimo. Por lo tanto, en el momento de una rabieta te sugerimos compartirle tu calma en lugar de unirte a su caos.

3. Baja a su altura: Realiza contacto visual y usa un tono de voz suave mientras le das nombre a la emoción que identificas: “sé que estás enojado”, “sé que estás cansado”, “sé que estás triste”. Debes respirar profundo y no tomar su actitud como algo contra ti. Solo está creciendo y necesita tiempo para gestionar sus emociones. Recuerda que tu ejemplo es su mayor herramienta de aprendizaje.
4. Ponte en sus zapatos. Imagina por un momento que eres un niño de la edad de tu hijo. Piensa en cuáles serían las cosas más importantes para ti. Tu mayor preocupación de la mañana puede ser que mamá te sirva la leche en tu vaso favorito. Aunque necesitas límites para sentirte seguro y desarrollar habilidades sociales, la dulzura de quienes te rodean te permitirá guardar los mejores recuerdos de tu infancia. No es nada divertido que alguien te grite enojado, no lo es cuando eres adulto, así que puedes comprender lo que siente tu hijo cuando le gritas.

5. Piensa en su futuro. Amas a tu hijo y es precisamente el amor el combustible necesario para mover el mundo. Ahora piensa en todas las cosas que haces para demostrarle a tu hijo que le amas. Eres la persona más importante de su mundo y tu ejemplo determinará la calidad de las relaciones emocionales que pueda entablar a lo largo de su vida.
Cuando le gritas porque estás enojado o porque es tu manera de controlar su comportamiento, le enseñas que es válido faltarle al respeto a quienes amamos, también le muestras que es una manera de comunicación aceptable, tanto para quienes lo hacen con él, como para que él lo haga con quienes conforman su entorno. Enséñale que todos nos enojamos en algún momento y es necesario para no guardar emociones negativas, pero que estar enojados no nos autoriza a lastimar a quienes nos rodean.

El tiempo de calidad es tu mejor estrategia
Conectar con tu hijo a través de actividades cotidianas, divertidas para él, reducirá el estrés y te ayudará a afianzar una relación saludable de amor y respeto.
Wala Wala te brinda las mejores herramientas para ayudarte a generar estos espacios de conexión, a través de divertidos cuentos y canciones, fortalecerás para siempre un vínculo afectivo saludable mientras fortaleces tu lenguaje y creatividad. Escríbenos y empieza desde hoy a crear el mejor ambiente emocional de aprendizaje para tu pequeño.
¡Gracias por leernos!