Hemos normalizado invalidar las emociones de nuestros pequeños, cuando se caen, cuando se frustran, cuando se enfadan o lloran solemos decirles que “no pasa nada”, que se levanten, que se calmen, que sonrían y estén bien mágicamente, sin percatarnos que realmente les estamos impidiendo conocer y aceptar sus propias emociones.
Lo cierto es que nos incomoda ver el sufrimiento de otra persona y por ese motivo queremos evitarlo o solucionarlo rápidamente con palabras sencillas, pero cuando se trata de nuestros hijos, no dar importancia a sus emociones traerá repercusiones importantes para su futuro.
¿Qué ocurre cuando descuidas las necesidades emocionales de tu hijo?

Cuando nuestros niños tiene un episodio difícil, de confusión miedo o dolor lo natural es que vengan a nosotros y busquen refugio y calma, sin embargo cuando les recibimos con un “no pasó nada” e incluso nos enojamos porque están llorando, sus emociones están siendo negadas, y en cierto modo, menospreciadas. Les estamos diciendo que lo que sienten en ese momento no tiene importancia.
Así que, cuando escuchan una y otra vez esta frase u otras similares, razonarán que lo que sienten no importa, porque aunque se sientan tristes, asustados, enfadados o confundidos, si mamá o papá dicen que no pasa nada, lo que sienten es mejor no exteriorizarlo, así aprenden que no deben expresar sus emociones porque resultan incómodas para los demás.

¿Qué podemos decir en lugar de “no pasa nada”?
Lo más importante es evitar negar las emociones de los niños y empezar a aceptarlas y ponerles nombre. Verbalizar lo que ha ocurrido en lugar de negarlo y empatizar: «Te golpeaste fuerte… ven y te abrazo, veo que estás triste, yo también lo estaría si me hubiese golpeado»; « ¿Qué te pasa? ¿Estás enojado? entiendo lo que te está ocurriendo, ven vamos a respirar juntos y luego buscamos una solución»
Cuando empezamos a hacerlo y comenzamos a utilizar estas frases es increíble el poder que tienen sobre nuestros hijos. El llanto cesa, a veces, casi de inmediato, porque ven que conectamos con ellos, pues piensan «Ya no tengo que seguir mostrándote mi dolor por qué me has entendido».

Wala Wala como herramienta de conexión
Es muy importante crear espacios diarios de conexión donde se normalicen nuestras diferentes emociones, y si de compartir con los niños tiempo de calidad se trata, Wala Wala será tu mejor aliado, a través de divertidos cuentos y canciones los padres pueden estimular adecuadamente a sus pequeños mientras se acercan emocionalmente a ellos, recuerda que el tiempo que inviertes en tu pequeño será su mejor herramienta para los desafíos del futuro y para conocerle realmente.
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