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Mundo Niños

¿Desde que edad se debe empezar a establecer límites?

Los límites siempre se deben establecer por el bienestar del niño y generalmente deben entrar en escena al primer año de vida del niño, cuando el pequeño empieza a caminar y a explorar todo en su entorno, con mayor libertad de movimiento y con más autonomía.

Se puede empezar a poner límites al niño, diciéndole NO: ‘No toques, no subas, no bajes…’. pero debemos tener cuidado de no excedernos con esta palabra porque perderá su sentido, así que lo ideal es que el entorno sea lo más seguro para el niño posible, así no tendremos que estarle gritando.

Cada NO que se dice al niño debe ir acompañado de una cara seria y firme. No puede ser que le estén diciendo que NO y al mismo tiempo se esté rompiendo de risa, ya que para un niño tan pequeño todo lo que le digamos o hagamos, es un juego y un NO también puede ser interpretado de esta manera.

Basta que digamos que NO para que el niño vuelva a insistir en lo que estaba haciendo y siga provocando. El niño tiene que aprender a interpretar el NO como un orden contrario a lo que está haciendo.

El NO debe ir acompañado de señales no verbales

El niño siempre quiere estar jugando con sus padres, pero cuando ve que ante la misma cosa o situación responden de la misma manera, con un ‘no’ y cara seria, el niño al final dejará de hacer lo que estaba haciendo y posiblemente lo manifieste a través de una pataleta.

Los niños aprenden muy rápidamente a respetar los límites. Hay una serie de señales no verbales e importantes que complementan al “no”: el tono, la firmeza y la gravedad de la voz, la mirada fija, la cara seria o una actitud más firme. Son claves en la aplicación de los límites.

Seguridad y coherencia

Es importante que los padres se vean seguros y firmes a la hora de transmitir los límites ya que si los padres están convencidos de que el niño no debe hacer eso o aquello, es decir, saben el por qué lo prohíben y cuál es el objetivo, será más fácil para que el niño reaccione de forma positiva.

La única manera de que al niño le llegue el mensaje de sus padres, es cuando le quede claro que son ellos el capitán del barco, los que ponen las normas para su bien. Los padres deben sentirse como el timón y el rumbo de sus hijos. El cambio de papeles puede llevar al barco a experimentar grandes tormentas.

El niño debe saber la diferencia de lo que está y de lo que no está permitido hacer. Y los padres deben mantenerse firmes en su educación. El respeto de uno hacia el otro es la base para que todo funcione.
Ten en cuenta que la falta de límites en casa, de ninguna manera hace feliz a los niños ni a sus padres.

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